La Formación en Nuestra Hermandad

Cuando hablamos de las Hermandades y Cofradías, utilizamos frecuentemente casi los mismos conceptos, que son aquellos que dan más brillo a la Institución, como pueden ser la iconografía, antigüedad, estilos de pasos, mantos, bordados, artistas que tallaron ó restauraron los Titulares, estrenos, y así una interminable lista de cuanto constituye el amplio patrimonio de estas asociaciones de la Iglesia. Las Hermandades y Cofradías administran en la actualidad  un ingente capital artístico, que además va en aumento, de ahí el por qué se nos llena la boca e incluso presumimos.   

Pero afortunadamente existen otras preocupaciones como la Formación, que en nuestra querida Hermandad se viene impartiendo desde hace tiempo, y que no suena tanto. Tuvo sus comienzos con nuestro Hermano Mayor, Juan José Ojeda Pavón (q.e.p.d.), quien puso al frente de esta responsabilidad a nuestra hermana Marisol Martín Cardoso, seguida de María del Valle Delgado Villalón y María José Marín Grao. Yo, actualmente Diputado de Formación, también fui nombrado por nuestro querido Juan José, y heredero de todo el extraordinario  trabajo realizado anteriormente.

Estamos en 2019 y esta sociedad mutante ha ido planteando nuevos retos. La ingeniería social a la que ha sido sometida la sociedad española en las últimas décadas, ha cambiado por completo nuestra forma de ver y vivir la vida, y aboca a los católicos, en un futuro cada vez más próximo, a permanecer arrinconados. Nos enfrentamos a un cambio de época que guarda pocos precedentes con cualquier otro tiempo. Los obispos estadounidenses Robert Barrón y Charles J. Chaput, entre otros, han explicado “cómo en muy pocas décadas la mayor parte de los pilares sobre los que desde hace siglos se asentaba la cultura occidental, y que nacían de la tradición judeocristiana, han sido cuestionados, combatidos e incluso reemplazados”. Pretenden borrar del escenario social y familiar los valores cristianos. Somos el núcleo de la diana, los católicos y la familia, molestamos  muchísimo en el nuevo orden mundial que nos quieren imponer, y que no nos hagan pasar por el aro de la ideología de género. Nos proponen un mundo sin Dios, y tienen claro su objetivo y no cejan, son incansables, tenaces y constantes. 

Tal vez muchos católicos se pregunten si es posible darle la vuelta a esta situación, o conformarnos y padecerla. Desde nuestra Hermandad debemos y podemos dar la batalla con una planificación y la determinación de querer hacerlo. Para combatir esta plaga proponemos como herramientas indispensables, la Oración, frecuencia de los Sacramentos y la Formación.

Alguien podría preguntarse, ¿Pero no es lo que estamos haciendo? Tenemos nuestros cultos a nuestros Amantísimos Titulares, la celebración cada viernes de la Eucaristía, la Dirección Espiritual entre otros, ¿qué más se puede hacer? Pues exactamente, vivir lo que estamos haciendo, y anunciar a Cristo a quienes no le conocen, a quienes habiéndole conocido se alejaron de él, y a quienes creyendo, viven una vida rutinaria. Se trata de suscitar  de nuevo la fe.  

En eso consiste la Formación y de ahí su importancia. Y no es una tarea menor, dado que el futuro de las Hermandades y Cofradías está en la Formación y en la Eucaristía. Si la Formación es indispensable, la Eucaristía es paso obligado para llegar hasta el Cristo Vivo, Real y Presente, que para muchos sigue siendo el gran desconocido. La Eucaristía dominical y el sacramento de la Penitencia son esenciales para mantener nuestra identidad como cristianos. Tenemos que  Venerar nuestras queridas Imágenes, como primer paso, para seguidamente Adorar a Jesucristo en la Eucaristía.

Existe un calendario que abarca el Curso comprendido entre Octubre y Junio, con encuentros mensuales, a los que queremos se sientan llamados los hermanos de la Junta Auxiliar, costaleros y hermanos de paso, capataces y a todos los miembros de esta Real Hermandad. La Formación es de vital importancia para perder el miedo a entrar en cuestiones como la defensa de la vida, el cuidado de enfermos y ancianos (y no su asesinato), la defensa de la familia natural, o el derecho de los padres a educar a sus hijos.   

Invito a todos los hermanos que han descubierto el importante papel de la Formación, a ser propagadores de la misma, para así afrontar los retos que el mundo plantea, y que en definitiva, son contravalores del Evangelio.    

Rafael Aguilar
Diputación de Formación.